Coronavirus. Doblar la curva. El 5 de abril.

Objetivo, doblar la curva.

En este momento el objetivo no es frenar la curva o aplanar la curva. Ese momento ya lo hemos superado.

El objetivo ahora es doblar la curva. Dejar de subir y comenzar a bajar.

Una curva epidémica es como la trayectoria de un vuelo muy corto. Imaginemos un vuelo entre Madrid y Barcelona. Subimos muy rápido y prácticamente nada más llegar arriba, a unos 10 kilómetros de altura, comenzamos a bajar. Y bajamos rápido. Así va a ser la curva epidémica de COVID-19 en España. Ahora seguimos subiendo. Y estamos a unos 9 días de llegar al punto más alto, a la cima. A partir de ahí, bajaremos.

En el siguiente gráfico (gráfico 1) se observa la curva epidémica que ya proponía en este blog el día 19 de marzo. Para mí, este escenario sigue vigente.

La curva se doblará sobre el 5 de abril, llegando en ese momento al máximo número de pacientes a la vez, unos 107.000 (casos diagnosticados menos pacientes recuperados y fallecidos). Alrededor del doble de los que tenemos ahora.

Gráfico 1. Curva epidémica propuesta para COVID19. España. Hasta el día 27 de marzo son datos reales. A partir de dicho día es una estimación.

Hasta ahora hablábamos de aplanar o frenar la curva, como objetivo principal. Que el avión subiese con menos inclinación. La principal intención para aplanar o frenar la curva era que nuestros sistemas sanitarios fuesen capaces de dar respuesta a este problema de salud.

En el siguiente gráfico (gráfico 2) se observa el cambio en la curva cuando el objetivo es aplanarla. Para aplanarla es fundamental el distanciamiento social. Para doblarla, también. Incrementando el distanciamiento social pretendemos aplanar la curva, esto es, pasar de una transmisión incontrolada del virus a una transmisión controlada del virus, lo que permite que el sistema sanitario pueda dar respuesta, dado que los casos se van presentando a un ritmo más lento; el avión sube con menos inclinación.

Gráfico 2. Objetivo, aplanar la curva (de una curva azul a una curva roja, más aplanada)

Nuestro sistema sanitario, aunque con mucho esfuerzo, hasta ahora está dando respuesta a las necesidades, al importante número de pacientes que va enfermando.

Como ejemplo, en la Comunidad de Madrid, en la que trabajo. Nuestros profesionales han multiplicado por tres, las camas de UCI, y por dos, las camas de hospitalización convencional. Quedan unos 9 días, en los que se va a duplicar el número de pacientes.

¿Cómo entender las curvas que nos van a ir mostrando?

Principalmente vamos a ver dos tipos de curva:

  • Curva de casos acumulados:

En las noticias cada día escuchamos el número de casos positivos acumulados. El adjetivo “acumulado” es muy importante. Es el número de casos desde que se inició la epidemia.

Cada día nos informan del número de casos desde que se inició el brote epidémico. En España hoy tenemos 64.059 casos. Mañana serán alrededor de 72.000 casos. Esto se representa con la curva de casos acumulados (gráfico 3). Al ser casos acumulados, esta curva va a seguir subiendo y dentro de unos 9 días seguirá elevándose, pero ya a un ritmo mucho más lento.

Gráfico 3. Curva de casos acumulados
  • Curva epidémica :

Es la curva más importante. Contiene el número de enfermos que hay en cada momento, esto es, el número acumulado restándole los que ya no están enfermos, por tanto, restándole tanto las personas que se recuperan como las que fallecen.

Con esta curva podemos determinar las necesidades de camas de hospitalización convencional y camas de UCI.

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Gráfico 4. Curva epidémica.

La parte ascendente representa el crecimiento de la epidemia. Su pendiente o grado de inclinación indica la velocidad de propagación de la epidemia, en este caso, elevada. La curva descendente representa el agotamiento de la ola epidémica.

En esta curva epidémica llegamos a la cima, y comenzamos a doblar la curva cuando el número de nuevos casos sea menor que la suma de los casos recuperados y fallecidos. A partir de la cima, la curva epidémica empezará a bajar casi a más velocidad de la empleada en subir. Nuestro avión comenzará el descenso hasta aterrizar, 15 o 20 días después.

Y hasta ahora, ¿hemos conseguido nuestro objetivo de aplanar la curva?

Es importante, para que otros países tengan previsión sobre cómo actuar, conocer si hemos conseguido nuestro objetivo previo, aplanar la curva de manera importante.

Probablemente no lo sepamos con certeza.

Uno de los objetivos del distanciamiento social es que el ritmo al que van enfermando las personas sea más lento.

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El COVID-19 tiene unas características de contagiosidad tan elevadas que dificultan conseguir este objetivo.

Si no se hubiese realizado distanciamiento social hubiese sido mucho peor; hubiésemos tardado más en doblar la curva.

Ningún país, hasta ahora, salvo Corea del Sur, ha conseguido aplanar la curva de forma importante. En Europa, tanto en Italia como en España, hemos tenido un incremento rápido de casos. Y por ahora, epidemiológicamente, Estados Unidos de América lleva el mismo camino.

Lo estamos consiguiendo

La subida está siendo interminable, pero lo vamos a conseguir.

Tenemos un gran sistema sanitario. Mejorable, claro, como casi todo. Lo que estamos viviendo se estudiará en todas las universidades y “escuelas de negocio”. ¿Conoce alguien alguna organización que sepa dar respuesta adecuada, en tan poco tiempo, a un problema tan complejo?

Y además, dando respuesta con escasos equipos de protección, enfermando los profesionales, con escasos test diagnósticos…. El sistema sanitario español está formado por los mejores profesionales, por sus conocimientos, aptitudes y actitudes. Esto último es fundamental, profesionales que creemos que lo mejor que podemos hacer, es el bien a los demás.

No hay piscina, pero sí música… música para una temporada de aislamiento, música de Dire Straits…

Coronavirus. La tormenta perfecta.

Anoche, en un rato de descanso, retomé una lectura, El arte de la guerra de Sun Tzu, estratega y filósofo chino.

“Si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, por cada batalla ganada perderás otra; si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla”.

El enemigo actual es el coronavirus.

Y para vencerlo, hay que conocerlo.

La tormenta perfecta

Imaginemos un escenario en el que aparece un virus nuevo. Este virus se transmite por vía aérea. Tiene alta capacidad de contagio, puede infectar a toda la población, no sólo a una parte, se transmite con facilidad entre muchos ciudadanos y sin apenas darnos cuenta. Y además es bastante letal, mata a muchas personas de las que infecta.

Es la tormenta perfecta. Es nuestro escenario actual. Es nuestro coronavirus.

¿Por qué es una tormenta perfecta?

Por varias razones:

  • Porque toda la población puede infectarse. Esta condición se daba al principio de la epidemia: Nadie había contraído la infección. El virus es nuevo. Y nadie está vacunado (no hay vacuna).
  • Porque el virus pasa con facilidad de una persona a otras (alta capacidad de contagio)
    • Porque desde que te infectas hasta que mueres (las personas que fallecen)  pasa mucho tiempo, unas tres semanas. Por lo cual, al inicio de la epidemia, cuando detectamos el problema (habitualmente lo detectamos cuando una persona ha fallecido por esa causa), ya hay muchas personas infectadas, que no hemos podido detectar. Y que están diseminando la infección.
    • Porque actualmente ya hay en la población muchas personas infectadas, y un buen porcentaje de ellas son asintomáticas o con pocos síntomas. Pero transmiten.
    • Porque las personas asintomáticas lo pueden transmitir. El 40% de la transmisión se origina en personas asintomáticas. Al principio pensábamos que sólo las personas con síntomas podían transmitir el virus, pero parece que transmitimos desde dos días antes de comenzar a tener síntomas.
    • Porque cada persona se lo transmite de media, a tres. El número reproductivo básico (lo llamamos Ro) parece que, en el momento actual de la epidemia, es de 3. Esta es una cifra elevada. Cada infectado transmite la infección, de media, a otras tres personas.
    • Porque las medidas clásicas de aislamiento o distanciamiento social, cuando se toman, son limitadas, dado que ya hay muchas personas infectadas, que están transmitiendo. Y la transmisión comunitaria pasa a ser en el ámbito domiciliario.
  • Y es bastante letal. Es más grave de lo que yo pensaba. Probablemente esté produciendo la muerte al 0,6% de las personas que se infectan, esto es, a una de cada 166 personas infectadas. En la gripe estacional, es del 0,1% de la población (a una de cada 1000 personas que se infectan).  Por tanto, 6 veces más letal que la gripe. Produce la muerte, principalmente, a personas mayores de 70 años y con problemas previos de salud. De los infectados, el 5% (muchos) necesitan una unidad de cuidados intensivos (UCI) y alrededor del 15% de los pacientes necesitan ser ingresados en una cama de hospitalización convencional. Afortunadamente, el 80% de los enfermos tienen una enfermedad vírica leve y pueden permanecer en su domicilio.

¿Cómo podemos controlar esta epidemia?

Simplificando mucho, las epidemias de este tipo se controlan:

-Por el distanciamiento o aislamiento social. Tiene efecto pero, por lo comentado previamente, es lento. Tengamos en cuenta que las personas que ahora están ingresando en el hospital, de media, se infectaron hace 14 días, cinco días antes de declararse el “Estado de Alarma” en España.

-Al tener suficiente población inmunizada, de forma que la transmisión disminuya, al haber menos personas susceptibles de ser infectadas. Con este virus, dado que no hay vacuna por ahora, la forma de estar inmunizado es haber pasado la infección. Es posible, conocido cómo se transmite este virus, que una buena parte de la población ya esté inmunizada.

¿Qué va a pasar en los próximos días?

Que observaremos cómo se produce el control de la epidemia. Que por fin vamos a ver la luz al final del túnel. Esto es lo que nos dicen los datos.

El número máximo de casos en España (el pico de la curva epidémica) se va a producir entre el 1 y el 4 de abril. A partir de ahí, va a haber, cada día, más personas recuperándose que enfermando. Aún así vamos a seguir teniendo fallecimientos.

Y cuando estemos más tranquilos, más adelante, escribiré sobre el comportamiento humano… Estos días muchos profesionales y autoridades sanitarias han sido criticados. Hay dos deportes nacionales, la crítica destructiva y la envidia. Tanto a nivel nacional como a nivel regional estamos en las mejores manos. Personalmente conozco a varias personas que están liderando este proceso y son muy buenos profesionales.

Como ejemplo, ayer, algunas personas hablaban del “confinamiento total”, exigiendo a las autoridades que lo declarasen…. pero otra vez los datos hablan… desde que te infectas hasta que acabas en el hospital (sea hospitalización convencional o UCI) transcurren unos 14 días, con un periodo de incubación incluido de 5 días.

Dado que esperamos el pico máximo de pacientes entre el día 1 y 4 de abril, todos los que van a ocupar UCI para entonces, hoy mismo,  día 23 de marzo, ya están infectados.

Por tanto, actualmente el confinamiento total, tendría poco impacto en la evolución de la epidemia.

Espero que estas personas rectifiquen a la vez que rectifica la curva epidémica. Un dicho: ”Cualquier medida tomada antes de una epidemia parecerá exagerada y cualquier medida tomada después parecerá insuficiente”. Es muy fácil criticar. Los profesionales de los servicios sanitarios seguimos en primera línea, muchos infectándonos por el virus, pero es nuestra forma de ser y de vivir y para ello tenemos  conocimientos, experiencia y actitud.

En los próximos días comenzaremos a controlar la epidemia en España. Está siendo un esfuerzo de todos.

En las crisis se observa lo de mejor de cada persona…. y lo peor.

Dado que seguimos sin piscinas, escucharé durante un ratito a Dire Straits…

Coronamiedo. Lo peor de la epidemia está por llegar.

Retomo mi blog, hoy día 19 de marzo, que es el 24º día de epidemia por coronavirus en España.

Cuando escribí mi entrada previa apenas había comenzado la epidemia en España; se había confirmado un caso en La Gomera.

Desde entonces tenemos una epidemia con crecimiento exponencial.

Y lo peor de la epidemia va a llegar en las próximas semanas.

Estamos en el ojo del huracán de la epidemia. Nunca hemos conocido un problema de salud que amenace la capacidad de respuesta de nuestros servicios sanitarios. Esta epidemia afecta simultáneamente a un gran número de personas, lo que puede poner en riesgo de saturación a los servicios sanitarios. Se nos están llenando los hospitales.

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Esta situación pone a prueba nuestra capacidad de adaptación en los hospitales. Por ahora estamos consiguiendo adaptarnos muy bien. Nuestros hospitales han enfocado sus esfuerzos a la epidemia COVID19 en una semana. Ha sido el rediseño de los hospitales en tiempo record. Nada tiene que ver con su disposición hace un mes. Y todo gracias a los profesionales de los hospitales. Y gracias a ellos resolveremos la epidemia.

¿Cómo va a evolucionar esta epidemia en España en las próximas semanas?

En los gráficos siguientes expongo el escenario en el que creo que vamos a estar en las próximas semanas. Este escenario está elaborado por mí, con mis conocimientos y experiencia y con los datos que publica oficialmente, cada día, el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España.

Hacer un escenario siempre es muy arriesgado, hay que interpretarlo con mucha cautela. Sólo predecimos más o menos bien los próximos 4 o 5 días.

Todavía estamos en el comienzo de la curva ascendente. El número de casos va a aumentar de manera considerable en las próximas semanas, llegando a su pico máximo alrededor del 5 de abril (dos semanas y media más)

En España llegaremos aproximadamente a los 107.000 casos a la vez.

Esto va a ser así, si seguimos haciendo el test diagnóstico sólo a las personas que tienen una sintomatología muy clara, como ahora hacemos. Si comenzamos a hacer el test a todas las personas que presenten algún síntoma compatible con infección por coronavirus, es posible que sean hasta 200.000 personas.

En el gráfico 1 se observa la estimación de casos para los próximos 4 días. Llegaremos a algo más de 37.000 casos en España. Por tanto, en cuatro días, multiplicamos por algo más de dos el número de casos. De ellos hay que descontar el número de personas recuperadas, que esperemos que en 4 días esté cerca de los 3.000 pacientes.

Gráfico 1. Evolución del número de casos en España en los próximos cuatro días.

En el gráfico 2 se compara la evolución de la epidemia en Italia y en España. He adelantado temporalmente siete días la línea correspondiente a España, para que se observe que llevamos el mismo camino. Estamos replicando lo que hace Italia, con algunos casos más, y con un desfase de una semana. Esto es, somos como Italia, una semana después. La epidemia en España comenzó siete días después que Italia.

Gráfico 2. Comparación del incremento de casos entre Italia (31 días de epidemia) y España (24 días de epidemia). El calendario se corresponde con los datos de Italia.

En el gráfico 3 se observa una estimación de toda la curva epidémica, con el mayor número de casos enfermos a la vez, cerca del día 5 de abril. Actualmente hay enfermos unos 16.000 pacientes, dado que hay 17.147 casos pero ya se han recuperado 1.107 personas. Llegaremos a tener alrededor de 107.000 personas enfermas a la vez.

Gráfico 3. Estimación de la curva epidémica COVID19 en España.

A partir del día 5 de abril, aproximadamente, comenzaremos a tener más personas recuperándose que enfermando.

Según la evolución de la epidemia, en estos próximos días iré adaptando el escenario, en lo que se refiere al número de casos y a la evolución temporal. Y lo publicaré en este blog.

Nos quedan varios días difíciles pero sabemos que tenemos los mejores profesionales del mundo y uno de los mejores sistemas sanitarios del planeta tierra.

En la siguiente entrada explicaré por qué es tan difícil frenar a este virus.

Hoy no me voy a nadar… siguen cerradas las piscinas. Pero sí voy a escuchar a Dire Straits…

Paciencia… de esta salimos… inmunizados.

Esta entrada va dedicada a los compañeros, a los profesionales de los hospitales de la Comunidad de Madrid, que con su conocimiento, esfuerzo y dedicación personal están consiguiendo atender a miles de madrileños con COVID19

El coronamiedo, digo…coronavirus

Ha llegado el coronamiedo, he querido decir coronavirus.

Desde China.

El coronavirus, por ahora bautizado 2019-nCoV, nuevo coronavirus del 2019, da mucho que hablar, no tanto por el aspecto médico de esta epidemia, cuanto por el comportamiento humano. Independientemente de los aspectos específicos del virus y su epidemiología (la epidemiología explica cómo se distribuye la enfermedad entre los humanos, esto es, cuántos enfermos van apareciendo, cuántos hay en cada momento, cómo se contagia, a cuántos contagia cada enfermo, cuántos fallecen, etc.) lo importante es cómo actuamos los humanos ante esta situación.

El miedo es mucho más contagioso que el virus.

Es miedo no basado en pruebas científicas. Pero claro, ¿cómo va a ser el miedo? Casi nunca está fundado en pruebas científicas y casi siempre es irracional. Es irracional, pero real. Y tenemos que gestionarlo de la mejor manera posible.  

El miedo es una emoción. Los humanos somos por este orden, primero emocionales, luego sociales y finalmente lógicos.

Las encuestas de opinión dicen que el 85% de los españoles están preocupados por el coronavirus. Yo soy del 15% restante.

¿Cómo se puede ayudar a combatir ese miedo?

Dando la mayor información posible y siempre veraz. Como en general, está ocurriendo en el momento actual.

Por eso es tan difícil gestionar bien cualquier problema de salud emergente. Cuando realicé la especialidad en Salud Pública, me enseñaron que gestionar bien una crisis de salud pública es muy difícil. Lo más fácil, aunque parezca mentira, es poner las medidas para el control del problema de salud. Lo más difícil es cómo informar de la mejor manera posible, teniendo en cuenta que hay que informar con transparencia, diciendo siempre la verdad, pero sin generar miedo gratuitamente.

En el caso actual, algunos dudan de la transparencia del gobierno chino, pero en el mundo actual, globalizado, con tantos medios de información y comunicación, formales e informales, es casi imposible ocultar una epidemia.

Todo esto se lo decía ayer a un amigo, que me preguntó: ¿podría el coronavirus cambiar genéticamente y producir la muerte de una buena parte de la población mundial? La respuesta es sí; por poder, podría, al igual que mañana podría caer un meteorito sobre el planeta tierra y hacernos desaparecer. Ahora, ¿cuáles son las probabilidades de que ocurra alguna de estas dos cosas? Prácticamente, nulas.

¿Por qué es tan importante para los organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, esta epidemia por coronavirus?

Porque este virus es nuevo, es un virus que llamamos “emergente”. Ante todos los virus emergentes o nuevos debemos estar alerta hasta que conozcamos los aspectos más importantes que los caracterizan, que son los aspectos que van a determinar a cuántas personas puede afectar y su gravedad. Y por tanto, la mayor o menor importancia para la salud de los humanos, tanto a nivel local como a nivel internacional.

Contagiosidad y letalidad.

Esos aspectos importantes, que es necesario conocer, se resumen en dos:

  1. La contagiosidad, la capacidad de transmitirse de una persona a otras, el famoso número básico de reproducción, Ro.
  2. La letalidad de las personas que se infectan, qué porcentaje fallecen. Tiene mucho que ver con la virulencia o capacidad del virus de generar enfermedad. La letalidad es la capacidad de generar enfermedad mortal.

Sería preocupante que nos encontráramos con un virus con alta contagiosidad (transmisibilidad) y alta letalidad. Y este no es el caso del nuevo coronavirus 2019-nCoV

También existen otros aspectos a tener en cuenta: cómo se transmite el virus, si existe capacidad de elaborar más adelante una vacuna, la susceptibilidad de cada persona para contraer la enfermedad, si hay personas con el virus que no presentan síntomas y si ellas lo pueden transmitir o no, etc.

Explico con más detenimiento los dos principales,

Contagiosidad:

Es el número medio de personas que resultan infectadas por cada enfermo. Cuanto mayor sea ese número, más transmisible, más contagiosa, será la enfermedad. Se mide con el llamado número básico de reproducción, Ro: es el número de personas, de promedio, a las que una persona infectada transmite el virus. En el caso del coronavirus parece que es alrededor de 2. Ro=2. Si yo estuviese infectado, de media, transmitiría “mi virus” a 2 personas. Cuanto más alto sea el número Ro, mayor probabilidad de que se extienda la enfermedad. Recordemos el Ro de otros virus: sarampión, 18; varicela, 8; Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, en China en 2002), 3,5; Gripe, 2,5; ébola, 2

En resumen, una contagiosidad baja, parecida a la gripe.

Letalidad o mortalidad de los que enferman:

Es el porcentaje de personas que tras la infección, fallecen. En el caso del coronavirus parece que es alrededor del 2%. Es importante conocer quiénes fallecen: son las personas más frágiles, las que tienen una salud más vulnerable, esto es, personas envejecidas, con enfermedades crónicas graves como insuficiencia cardíaca o respiratoria grave, etc, parecido a lo que ocurre con el virus de la gripe, cada invierno. Recordemos la letalidad de otros virus: ébola, 50%; SARS, 18%; gripe, 0,1%.

En cuanto a la letalidad, en el nuevo coronavirus se ha calculado esta cifra con respecto a las personas que presentan síntomas importantes. Sospechamos que muchas personas tienen el virus 2019-nCoV y son asintomáticos o con pocos síntomas, por lo que la mortalidad podría ser menor del 2%.

Estamos ante un virus con una contagiosidad y una mortalidad bajas, y además dicha mortalidad se concentra en personas frágiles previamente.

Impacto mundial

En cuanto al impacto global, en la población mundial, la previsión es que sea escasa. Tiene muchísimo más impacto la gripe de cada inverno. Sólo en España fallecen cada año unas 15.000 personas por la gripe. Y, de nuevo, el comportamiento humano: existe una vacuna para dicha enfermedad, y en España sólo se vacunan el 54% de las personas mayores de 65 años. Está demostrado que la vacuna de la gripe evita muertes.

Y para intentar evitar la mayoría de los virus respiratorios, ya sea la gripe o los coronavirus que ya conocíamos, o este nuevo coronavirus, lo más importante es el lavado de las manos (dado que las manos son transmisoras de los virus). También estornudar en el codo y no en las manos, mantener una distancia de más de un metro con las personas que tengan algún proceso “catarral”, desechar los pañuelos, etc. Y las mascarillas pueden ayudar, pero no son lo más importante, aunque se hayan agotado en algunos comercios.

Me voy a nadar con música de Dire Straits. Feliz día capicúa 02022020.

Por cierto, el “coronamiedo”, dado que hasta ahora no se le ha ocurrido a nadie, lo he patentado…y dos huevos duros…

Cambio climático y salud global

Hace unos días estuve en la Cumbre Mundial del Clima, COP25, en Madrid.

Una de mis hijas me pidió que me hiciese una foto con Greta Thunberg, pero no la vi. No fue posible.

Estuve con amigos que me comentaron que el próximo año, la COP26 será en Glasgow. Allí se va a hablar más del impacto en salud del cambio climático; incluso uno de los temas propuestos es Cambio Climático y su impacto en la Salud Mental. Es muy interesante, por lo que espero poder ir a Glasgow en noviembre del año 2020. Naturalmente esta decisión es también porque allí nació uno de mis ídolos, Mark Knopfler, líder de Dire Straits. Con Greta no hubo suerte, ¿la habrá con Mark? ¿irá?

Mi visión del cambio climático está muy enfocada a su impacto en salud, a nuestra esperanza de vida y calidad de vida. Como he comentado en otras ocasiones, los humanos sólo deseamos dos cosas, vivir mucho -esperanza de vida-  y vivir felices -calidad de vida-.

El impacto en salud del cambio climático va a ser pequeño en las sociedades desarrolladas pero importante en las sociedades menos desarrolladas. Va a afectar principalmente a los países menos favorecidos. El efecto en la salud va a ser escaso en países como España, que además se va a poder adaptar con facilidad. En cambio, va a ser elevado en el África subsahariana, en el sudeste asiático y en América central y del sur.

¿Qué es el cambio climático?

Es el aumento de la temperatura de la superficie del planeta, junto con el aumento del nivel del mar, derretimiento de los polos e incremento de eventos meteorológicos violentos.

Hoy no podemos saber si además estamos inmersos en un ciclo “natural”, no producido por la acción humana, de cambio climático. En cualquier caso parece claro que la actividad humana es, al menos en una parte importante, responsable de ello.

¿Hay cambio climático?

Sí, tenemos pruebas suficientes de ello.

En los últimos 130 años la temperatura media de la superficie del planeta ha aumentado 0,85 grados, el nivel del mar se ha elevado 19 centímetros, los polos se están derritiendo…

¿Por qué se está produciendo el cambio climático?

Principalmente por la actividad humana. Nuestro modo de vida y nuestras formas de producción de bienes y servicios ha conllevado el consumo masivo de combustibles fósiles, lo que ha supuesto liberar importantes cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero a las capas inferiores de la atmósfera. Esto está alterando el clima mundial.

Hace 2.000 años habitaban la tierra 160 millones de personas. Ahora la habitamos 7.700 millones de personas. Desde la segunda revolución industrial, a finales del siglo XIX, la emisión de gases a la atmósfera se ha ido incrementando de forma exponencial. Hemos pasado de sociedades agrícolas a sociedades fuertemente industrializadas.

El cambio climático está íntimamente relacionado con nuestro modo de vida: queremos desplazarnos de forma rápida y cómoda, queremos disponer de agua suficiente en todas las ocasiones, no deseamos pasar frío, ni calor, lo que significa tener calefacción o aire acondicionado, tanto en los hogares como en los espacios laborales, deseamos una alimentación diversa, segura y barata. Todo ello está bien, pero tiene un coste.

Por otra parte todo este desarrollo social y económico ha tenido un impacto positivo en la salud de las personas. Todas las mejoras socioeconómicas de los últimos años, han incrementado de manera importante la esperanza de vida y la calidad de vida. Como ejemplo, en España, en los últimos 120 años hemos pasado de tener una esperanza de vida de 35 años a 83 años. Vivimos más del doble y esto es debido a la mejora de las condiciones socioeconómicas de la población. No es por la mejora de los servicios sanitarios, aunque algo influye, un 11%.

En el siguiente gráfico vemos que España, de 1900 a 1960, pasó de una esperanza de vida de 35 años a una esperanza de vida de 70 años. La doblamos. Y en 1960 no disponíamos de un sistema sanitario como el que conocemos ahora. El desarrollo científico técnico en el mundo sanitario comenzó a partir de los años 60. Lo que más ha influido en la mejora de la esperanza de vida es la mejora del nivel socioeconómico.

Por tanto es importante que reconozcamos que el cambio climático probablemente lo estemos produciendo o favoreciendo los humanos, sobre todo los que habitamos en los países desarrollados, pero como consecuencia de un desarrollo social y económico que también ha conllevado importantes mejoras en la salud de los habitantes.

El problema, como siempre, es que las mejoras en las condiciones de vida son principalmente en los países desarrollados. El cambio climático lo estamos produciendo y favoreciendo en los países desarrollados y los efectos perniciosos en la salud lo van a sufrir, principalmente, los países en vías de desarrollo. El mayor determinante para la mala salud a nivel mundial, es la pobreza. El cambio climático, en ciertas poblaciones, va a generar pobreza. Y esto va a tener unos efectos en la salud de las personas.

En la próxima entrada hablaré de estos efectos en la salud de las personas, efectos producidos por el cambio climático.

¿Es posible un mundo saludable y sostenible?

Sí. Hay que esforzarse en minimizar el cambio climático, por justicia social. Y tenemos que ser conscientes de que esto sólo es posible cambiando nuestro modo de vida. Debemos aspirar a un mundo saludable y sostenible. Y es posible.

Feliz Navidad.

¿Los jefes tienen mejor Salud?

Hace unos días mi mejor amigo comenzó a trabajar en un nuevo puesto, con mayor responsabilidad. Trabaja en gestión sanitaria. Actualmente es más jefe.

En una comida en las que nos vimos varios amigos, algunos le decían que le iba a generar más estrés y eso no era bueno para su salud.

Pero esto no es así, es al revés: a mayor jerarquía laboral, a mayor responsabilidad, menos estrés, mayor capacidad de control y mejor salud.

Y me acordé de una investigación que se realizó en el Reino Unido (como no, los “british” son muy buenos) en los años setenta del siglo pasado. Esta investigación fue el llamado estudio Whitehall. La calle Whitehall (Whitehall Street) une la zona del Big Ben con Trafalgar Square, y está rodeada de edificios de la administración británica, edificios repletos de funcionarios. Esta zona es el corazón administrativo del país.

El estudio Whitehall

Whitehall street

Este estudio consistió en observar la salud de 17.530 funcionarios de este complejo de edificios oficiales. Estos funcionarios tenían trabajo estable y un sueldo que les permitía vivir sin precariedad económica, incluso en las categorías profesionales menos cualificadas.

Al comenzar la investigación, se clasificó a los funcionarios según su jerarquía laboral. Se decidió hacer cuatro categorías:

1. Gestores y administradores, que eran los funcionarios más cualificados.

2. Profesionales o ejecutivos.

3. Administrativos.

4. Mensajeros, conserjes y celadores, que eran los funcionarios menos cualificados

A lo largo de más de 7 años se observó la salud de estos trabajadores y si morían de enfermedad cardiovascular, principalmente de Infarto Agudo de Miocardio.

Los trabajadores tenían al inicio del estudio entre 20 y 64 años.

Tras más de 7 años se observó que los mensajeros, conserjes y celadores se morían antes que los otros tres grupos de funcionarios. A los 7 años los mensajeros, conserjes y celadores tenían una mortalidad unas 4 veces más elevada por enfermedad cardiovascular que los gestores administradores.

Y esto era gradual.

Este primer estudio Whitehall estudió sólo a hombres. Años después se realizó el estudio denominado Whitehall II, incluyendo a 10.300 funcionarios, tanto hombres como mujeres. Los resultados fueron iguales.

La conclusión es sencilla: las personas con menor jerarquía laboral, tienen peor salud.

Además se observaron aspectos muy interesantes, una vez “ajustada la edad” (al ajustar la edad de las personas en los grupos, las diferencias que puedan existir en cuanto a los problemas de salud no se pueden atribuir a la posible diferencia de edad entre dichos grupos):

La tensión arterial que tenían los individuos era similar en los cuatro grupos. Y además, teniendo la misma tensión arterial, se morían antes los profesionales menos cualificados. Por ejemplo, con una misma tensión arterial sistólica (la alta) de 150 mmHg, un 4% de los mensajeros, conserjes o celadores murieron por enfermedad cardiovascular y “sólo” un 1,5% de los gestores o administradores.

Igualmente ocurría con el colesterol en la sangre. Los trabajadores en los cuatro grupos también tenían cifras similares. E igualmente, con la misma cifra de colesterol, fallecieron más personas con profesiones menos cualificadas. Con un colesterol en sangre de 280 mg por dl, un 1,6% de los gestores o administradores fallecieron y en cambio este porcentaje fue de hasta un 10% en los mensajeros, conserjes o celadores.

El índice de masa corporal (que mide el grado de sobrepeso u obesidad, como decía en la primera entrada de este blog) también era similar.

Sólo había diferencias importantes en dos aspectos

  1. En actividad física
  2. En tabaquismo

Los profesionales menos cualificados fumaban más y realizaban menos actividad física. Y los más cualificados, al revés. Igualmente, era gradual.

Por lo que morirse antes por enfermedad cardiovascular no se puede atribuir ni a mayor tensión arterial ni a mayor colesterol en sangre. Ya decía yo en la anterior entrada de este blog que la hipertensión arterial está sobrevalorada.

Y ¿por qué ocurre esto?

A más baja jerarquía laboral, menos control sobre todos los aspectos de la vida y menos apoyo social.

Los humanos somos seres, por este orden, emocionales, sociales y lógicos. Lo que más influye en toda nuestra vida es lo emocional. Y lo que menos, la lógica.

Este estudio demostró varias cosas:

Desarmó el mito de que los altos ejecutivos están muy estresados y tienen más infartos.

Hay aspectos que apenas se miden en el mundo de la salud como el apoyo social o la capacidad de control, que influyen más en la salud que los llamados factores de riesgo cardiovascular clásicos, como la tensión arterial o el colesterol. Los altos ejecutivos tienen más recursos emocionales y sociales y por eso tienen mejor salud.

Es domingo por la tarde. Ahora un poco de Dire Straits y a celebrar el cumpleaños de mi mejor amigo. Ya fui a nadar por la mañana. Y de nuevo, God save the Queen

El riesgo de la hipertensión arterial está sobrevalorado

Como decía en la entrada anterior, un factor de riesgo es cualquier característica de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad.

Buscamos factores de riesgo porque pensamos que si los “los controlamos” tendremos menos probabilidad de enfermar.

Y cada factor de riesgo lo es para una o varias enfermedades. Por ejemplo la hipertensión arterial es un factor de riesgo principalmente para tener una angina de pecho o un infarto agudo de miocardio (infarto en el corazón) o un ictus (infarto en el cerebro). El colesterol elevado es un factor de riesgo sobre todo para tener un infarto agudo de miocardio. La osteoporosis es un factor de riesgo para tener una fractura de cadera, de vértebras de la columna o de la muñeca.

Hay factores de riesgo que son sinónimos de envejecimiento, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la osteoporosis. A más edad más probabilidad de tener hipertensión arterial, colesterol elevado y osteoporosis.

Hay otros factores de riesgo que tienen más que ver con nuestras conductas, sobre los que podríamos actuar de forma más efectiva. Son el tabaquismo, el consumo de alcohol, la obesidad, la inactividad física, el comportamiento sexual no seguro, el comportamiento inadecuado en la conducción de vehículos. Aunque tenemos que tener en cuenta los determinantes sociales de la salud, para no caer en el error de pensar, de forma general, que quien es obeso, o quien no realiza actividad física, o quien fuma es porque quiere, es por una decisión totalmente libre. No es así, como comentaba en la primera estrada de este blog.

¿A qué consideramos hipertensión arterial?

Una persona tiene HTA cuando presenta unas cifras de tensión arterial de 140 mm o mayor (la tensión arterial “alta” o sistólica) o de 90 mm o mayor (la tensión arterial “baja” o diastólica). Cualquiera de las dos o las dos elavadas, indica que se tiene hipertensión. Por tanto son hipertensas las personas que tengan tensiones arteriales de 140/95 o 145/80 o 138/95…. Y normotensas (sin HTA o tensión arterial normal) personas que tengan 138/88 o 130/80…

El riesgo en tensión arterial es gradual. A más tensión, más riesgo. En el mundo sanitario clasificamos muchas cosas, la tensión arterial entre otras. Clasificamos a las personas por este aspecto y decimos que son personas con HTA o sin HTA. El límite que hemos puesto, para considerar HTA, por encima de 140/90 es un acuerdo, un consenso. Entre los humanos que no tienen HTA, tienen más riesgo los que tienen una TA de 138/85 que los que tienen una TA de 130/80. E incluso entre los hipertensos, no es lo mismo tener 145/95 que 160/110. A más tensión arterial, más riesgo.

¿Cuáles son los riesgos de las personas con hipertensión arterial?

Una persona de 50 años con una HTA de 160/110 (y sin otros factores de riesgo, esto es, que no fuma, ni tiene el colesterol alto, ni es diabético…), tiene una probabilidad de tener un infarto agudo, una angina de pecho o un ictus en los siguientes 10 años del 3%. Otra persona que tenga la tensión arterial normal, de 130/80, su probabilidad es del 2%. Estos son riesgos absolutos (en la entrada previa de este blog hablaba de los riesgos absolutos y relativos).

Si lo expreso en riesgo relativo, una persona de 50 años con HTA de 160/110 tiene un 50% más de probabilidades de tener un infarto agudo, una angina de pecho o un ictus que una persona que tenga una tensión arterial normal de 130/80. ¿Cómo he realizado el cálculo? ¿Por qué es 50%? Pasar del 2% al 3%, supone un incremento del 50%. Si un producto, en una tienda, me cuesta 2 euros y el mismo producto en otra tienda me cuesta 3 euros, la segunda tienda tiene el producto un 50% más caro que la primera.

A los pacientes hay que explicarles esto. Su probabilidad de tener un infarto agudo, una angina de pecho o un ictus se incrementa del 2% al 3% por tener HTA. Los pacientes tienen que saber que la HTA facilita tener uno de estos problemas de salud, pero hay que decirles en qué magnitud. Porque tener HTA no significa que se vaya necesariamente a tener una enfermedad (sólo el 3%, en nuestro ejemplo). Al igual que no tener HTA no significa que te libres de la enfermedad (un 2% la tendrá, en nuestro ejemplo). La razón de que ocurra esto es lo que comentaba previamente, el riesgo es gradual y la tensión arterial está muy ligada al envejecimiento. Aunque no se tenga HTA, hay riesgo.

Hemos visto el ejemplo de los 50 años, pero en las siguientes tablas vemos los riesgos de la HTA, tanto en hombres como en mujeres, a diferentes edades: a los 50 años, a los 60 años y a los 70 años.

Hablar de estos aspectos con los pacientes es fundamental, como hacemos en la vida real. Si nos proponen trabajar más y nos dicen que va a suponer un incremento de sueldo, no nos quedamos contentos con esta afirmación. Nuestra pregunta es ¿cuánto aumento de sueldo? Igual en salud: Tener HTA aumenta el riesgo para tener un problema de salud, pero ¿cuánto aumenta mi riesgo?

Vista la magnitud de los riesgos y que morirse es inevitable, y de algo hay que hacerlo, ¿no es para pensar que la hipertensión arterial está sobrevalorada?

¿Por qué ocurre esto? Porque la hipertensión arterial, al igual que otros factores de riesgo, no son más que un síntoma de cumplir años. La edad es lo que mejor predice nuestra probabilidad de enfermar.

En próximas entradas veremos que con otros factores de riesgo como el colesterol o la osteoporosis, ocurre lo mismo.

Lo importante es que los pacientes estén adecuadamente informados, se cuantifique su riesgo y se explique cómo puede modificar ese riesgo una posible medicación u otras medidas. El paciente podrá así tomar una decisión adecuadamente informada.

Es domingo por la tarde, me voy a nadar un rato, con mi Dire Straits en el mp3 acuático. ¿Qué pasará con las elecciones? Yo ya he votado…